• Orlando Salgado

El mundo arrodillado ante el corona

Actualizado: 14 feb 2021

La historia se repite una y otra vez. En todas las catástrofes provocadas por los humanos —incluyendo las dos guerras mundiales del siglo pasado—, la imprudencia, la ignorancia, el egoísmo, el fundamentalismo religioso y el afán desmesurado de fama, poder y riqueza, entre muchos y variados intereses y factores, están implicados en las acciones del hombre.

Entre 1346 y 1351 la Peste Bubónica entró a Europa por el norte de África. Fue la pulga de la rata el vector que cargó al vacilo. Los pobladores de la época interpretaron esta enfermedad infecciosa como un castigo de Dios. Para pedirle perdón al Todopoderoso se autoflagelaron y recorrieron largos caminos pidiendo expiación por sus pecados. Pero los roedores seguían sus pasos al beneficiarse tanto de la sangre que brotaba de las espaldas de los autocastigados como del alimento descompuesto que cargaban. Pudieron haber sido 200 mil muertos, pero debido al pánico desbordado y a una interpretación no científica del fenómeno, fueron 25 millones de víctimas fatales, en un año.



Siete siglos después, un minúsculo e inofensivo trozo de química (COVID-19), que solo se torna letal cuando entra a los pulmones de los humanos, tiene tambaleando a toda la humanidad. Como todo virus, desobedece los patrones de la evolución, se independiza, se hace parásito, se viste de un material proteínico grasoso que es la llave exacta para encajar en la cerradura de la célula y penetra en ella; en su interior la inhabilita y con código genético propio ordena sacar copias de sí mismo hasta extenuar a su anfitrión. Ya como ejército salta a las células vecinas, repite la rutina, mata al paciente cero y antes de que el sistema inmunológico se entere de su presencia viaja a otras personas hasta generar esta pandemia que pudo haberse evitado con un simple lavado de manos y un aislamiento preventivo.


El desenlace no se hizo esperar: gran número de infectados y muertos, colapso económico, caída de las bolsas de valores, demanda y escasez de los productos de primera necesidad, despidos masivos, viacrucis en la economía informal, evidencia de los deficientes servicios de los sistemas de salud, amenazante polarización

entre los países dueños del mundo, calles desoladas y solo habitadas por los indigentes y unos pocos ejemplares de la fauna silvestre, humanos atrincherados, incremento en los saqueos y en los amotinamientos a causa del hambre y la pobreza de la población más vulnerable. Todos estos episodios, antes el guión perfecto para una película de ciencia-ficción, hoy son una realidad. Este enemigo oculto puso en jaque a los cinco continentes y los gobiernos de la mayoría de los países toman medidas desesperadas para mantener el mal a raya.


Entre tanto el endiosado Tío Sam le da prioridad a la reactivación económica por encima de las vidas humanas, responsabiliza al gobierno chino del origen de la pandemia y de paso arremete contra la Organización Mundial de la Salud - OMS -.


Este virus en un instante nos convirtió en discriminados y nos privó de la auténtica cercanía cuando, precisamente, las relaciones interpersonales están siendo suplantadas por la virtualidad y las redes sociales, dándonos la falsa ilusión de vecindad. Por otro lado, cuando la educación de los hijos está en manos de extraños, obliga el cierre de las escuelas, invita a los padres a asumir su rol de formadores y, como consecuencia, reintegra a las familias.


Nuestra fragilidad nos hace débiles y estamos apenas armados con herramientas para monitorear el camino que nos lleva a la destrucción. Nuevamente somos sometidos a una dependencia absoluta a la espera de que los científicos, llamados a desentrañar los misterios del universo, encuentren la vacuna, mientras los médicos, fieles al juramento de Hipócrates y actuando siempre en beneficio de los seres humanos, hacen lo imposible por salvar vidas. En un mundo arrodillado, hoy y siempre serán honrados como verdaderos héroes por toda la humanidad.

ORLANDO SALGADO RAMÍREZ






15 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo